Pasar hambre

Lo vimos en Argentina, ahora con las preferentes españolas.

Lo vimos en Argentina, ahora con las preferentes españolas.

La realidad tiene una cara tan fea que los medios de comunicación no han podido resistir la tentación de maquillarla, pero a peor. Nos han sugerido que la familia que ha perdido a tres de sus miembros en Alcalá de Guadaira, en Sevilla,  comía de la basura y que éste era el origen de la intoxicación que provocó la tragedia. No sé si es verdad o no, pero la sentencia se ha cumplido: No dejes que la verdad te emborrone un titular perfecto. Luego, hemos sabido que esta versión del cuento ha enfadado a los allegados, a los vecinos y a los servicios sociales, aunque por distintos motivos. No hay nada indigno en comer de lo que otros tiran a la basura (ojalá nadie tuviera que hacerlo). Es indigna una sociedad que obliga a los suyos a buscar en los contenedores. No extraña, sin embargo, que familiares y vecinos prefieran otra versión, sobre todo si la primera es falsa.

Las instituciones se han preocupado de dejar claro que las víctimas no estaban desamparadas y que si lo estaban era porque no habían pedido ayuda de forma regular. Los vecinos se han echado a la calle curiosamente para pedir más ayudas, no más trabajo, lo que es un síntoma de agotamiento. Han perdido la esperanza.

Hace unos años, cuando Gustavo se vino de Argentina con su familia (saludo a todos) me contaba que muchos como él estaban avergonzados porque en un país rico como el suyo era inaceptable que hubiera personas pasando hambre entre ricas explotaciones ganaderas y amplias extensiones de cereal. Me acuerdo muchas veces de esa conversación, en la que tratábamos de entender aquel corralito y aquella crisis. Hoy yo también me avergüenzo por lo que veo cerca de mí.

El Mundo cuenta que Miguel Blesa, que fue presidente de Caja Madrid y estuvo unas horas en la cárcel, se compró un chalé al dejar la entidad en 2010. Pensó, sin duda, que bien merecía un premio por su cuidada gestión. Se fue a La Florida, que es un barrio de Madrid, pagó en efectivo 2,15 millones de euros  y se hizo propietario de una finca de 878 metros cuadrados, un chalé de seis habitaciones, seis baños, bodega y piscina, gimnasio, zona de juegos y garaje para tres coches. Ni siquiera se gastó toda la indemnización que cobró al salir de la Caja, que fue de 2,7 millones de euros. Allí, en su nuevo domicilio, se olvidó de todo este lío de las preferentes. No hay nada como un ambiente acogedor para pasar página. Deberían aprender en Alcalá de Guadaira.

PD. Los chinos hace días que llegaron a la luna con el famoso Conejo de Jade. Adolfo Arranz nos lo cuenta en una infografía que ha dibujado en Hong Kong para el South China Morning Post.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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