Yo, a Boston

Cibeles

La Fuente de Cibeles, en Madrid, donde los precios son un misterio, para bien y para mal. (Foto: Torres)

Si te das una vuelta por el barrio de Salamanca, en Madrid, te sobran argumentos para rebatir a los patronos que defienden que no hay empleos basura, que lo que cuenta es trabajar, y que si no te gusta, a jorobarse. Te acercas a hurtadillas a esos escaparates y entiendes que hay otro mundo, otra dimensión, una realidad que no utiliza el euro como moneda. Al oeste de Serrano, sus habitantes le zumban a la tarjeta y se quedan tan campantes. Para mí, que todos tienen despacho en Macao (China), o en Luxemburgo (allí). Si cobras una nómina, dirige tus ojos a estos destinos o a otros similares. Nos cuentan que los países con sueldos más altos son Noruega, Suiza, Australia, Dinamarca, Suecia, Canadá, Singapur y Estados Unidos, además de los ya mencionados destinos exóticos de Europa y Asia. Luego, para compensar, Expansión nos aclara que no vale fijarse sólo en los ingresos, que también hay que tener cuidado con los gastos.

El artículo tiene su origen en un estudio que será muy riguroso, pero que en sus líneas generales aclara poco, porque no será lo mismo vivir en la caótica y asolada Detroit que en aquel Boston que me recomendaba Benigno Polo entre crítica enológica desestructurada y trago de vino. “Aquello está lleno de gente de derechas, hay que hacer lo que hacen ellos, porque saben vivir de p. madre”. Así que en mi imaginario, Boston está plagado de modelos de ambos sexos, vestidos como recién salidos de una tienda del barrio de Salamanca y llevan una copa de exquisito blanco en la mano, como solía hacer Benigno.

Nos tratan de consolar con los precios del pan y el tabaco de Singapur, pero yo dejé de fumar con las prohibiciones y el pan de ahora me sabe a esponja mal horneada. The Economist Intelligence Unit, que firma esta reflexión sobre el precio de la bombona de butano, también nos muestra un mundo de posibilidades en las poblaciones y los países donde todo está más barato. A saber, Bombay (India), Karachi (Pakistán), Nueva Delhi (India), Damasco (Siria), Katmandú (Nepal), Argel (Argelia), Bucarest (Rumania), Ciudad de Panamá (Panamá), Yeda (Arabia Saudí) y Riyad (Arabia Saudí). Ustedes mismos. Estoy seguro de que en todas estas ciudades hay tipos felices y un empresario explicando que no podemos ponernos exquisitos, que un trabajo siempre es un trabajo, aunque te condene a la pobreza.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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2 respuestas a Yo, a Boston

  1. ¡Vaya vida!
    Un abrazo,Óscar.

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