Ejército de chatarra

El Trust People, en Colonia, en una imagen de 2013. (Foto: Werner Wittersheim).

El Trust People, en Colonia, en una imagen de 2013. (Foto: Werner Wittersheim).

Hace un millón de años, bueno, un poco menos, leí que los holandeses estaban muy preocupados porque el personal no depositaba en los contendores de vidrio los tarros de los potitos y de los pepinillos. Entonces me resultó fácil atribuir esta preocupación a la manía de esta gente por los detalles, que ha dado lugar a hermosas realidades como la cerámica de Delf, el cultivo de tulipanes y el juego del Ajax. Ha transcurrido algún tiempo y el mundo del reciclaje ha cambiado de tal forma que resulta frecuente encontrarse a uno mismo al borde de un contenedor con un pequeño envase de maquillaje en la mano y una duda en el corazón. ¿Esto dónde va?

La basura nos acabará matando. Esas grandes islas de plástico de varios kilómetros que flotan a la deriva en el mar, privando de oxígeno a todo lo que pillan son la prueba más contundente de que no sabemos deshacernos de lo que nos sobra. No te digo nada si hablamos de residuos industriales o de energía nuclear. Pero vuelvo a lo doméstico porque el color de la casa de Orange regresa a mí existencia cotidiana con un contenedor de aceite usado. Caramba, pues hacía falta, pero ¿cuándo vamos a parar? ¿A qué contenedor van los contenedores que ya no sirven? ¿Se reciclan o sólo sirven como pasto de las llamas en manifestaciones no autorizadas?

En este mismo espacio tengo escrito que la basura es como la economía, nadie sabe qué hacer con ella, pero me explican que con el aceite doméstico se fabrica biodiesel. No sé si me tranquiliza. Un escultor alemán, HA Schult, admirador de Angela Merkel, construyó con un buen montón de basura un ejército de figuras que recuerda a los guerreros de terracota, sobre todo porque los dispuso en una inquietante formación que paseó por todo el mundo. La gira comenzó en 1996 y en 2007 estuvieron en Barcelona. Era el Trash People, el Ejército de Chatarra. No sé qué habrán hecho con tanto arte y tanta basura mezclados. Creo que la obra sigue instalada en Colonia.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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