Mis lolas a tiro limpio

"La paz os dejo, mi paz os doy", cita el reverendo el Evangelio de Juan en su cartel.

“La paz os dejo, mi paz os doy”, cita el reverendo el Evangelio (Juan 14.27) en su cartel.

Cuidado con los sorteos, que sacan lo peor de cada cual. No tenemos sueños baratos, bromea un anuncio de una lotería en televisión, pero esto no es lo más dañino. En Venezuela o Colombia, hemos conocido sorteos de cirugía estética que alcanzaban el despropósito. Aunque el uso del bisturí esté muy extendido, una operación de este tipo exige un diagnóstico personalizado, una valoración física y psicológica que no puede colgar del hilo del azar. En las discotecas argentinas no era extraño asistir hace unos años a un sorteo de mejora del pecho. “Quiero mis lolas”, “Bailando por mis gomas” y “Sin gomas no hay paraíso” eran algunos de los lemas promocionales. “Es un método publicitario más, y todo el mundo puede mejorar su cuerpo”, explicaba entonces muy seria una de las últimas ganadoras al periódico Clarín. Ahí queda eso. Gobiernos como el provincial de Buenos Aires llegaron a adoptar medidas legales para prohibir estas prácticas. Los titulares dan fe: “Prohíben el sorteo de cirugía de lolas en boliches bonaerenses”. Pero como resulta difícil poner puertas al mar y a la tontería humana, luego ha llegado la moda del Internet y hemos asistido al colmo de la frivolización de estas técnicas con los sorteos entre los amigos de Facebook o los seguidores de Twitter de una determinada clínica estética.

En mis tiempos mozos, los padres temían que te tocara una moto en una discoteca y te rompieras la cabeza con ella. Ahora, ya ven. Los peligros abundan. En Cantabria, aquí al lado, sorteaban en 2012 una noche de hotel, una botella de güisqui y… una “chica latina”. Cuando llovieron las críticas, los cerebros privilegiados que habían montado la rifa alegaron que la chica latina estaba de acuerdo. Hombre, solo faltaba.

En una iglesia baptista de Troy, una población del estado de Nueva York, sortean un rifle de asalto AR-15 semiautomático entre sus fieles. “Es una arma legal”, explica el pastor John Koletas. No, no es un argumento de Tarantino, va en serio. Explica el amigo Koletas en su web que es víctima de un ataque de medios y políticos socialistas y anticristianos, que la Biblia recomienda las armas y que su país se fundó a tiro limpio. Hombre, algo de razón tiene, pero de eso hace algún tiempo.  “No veo la controversia y no me parece sorprendente en absoluto que se rife un fusil en una iglesia”, ha explicado un congresista que se llama Steve McLaughlin y que apoya al líder religioso. Yo ya tengo candidato para las primarias del Partido Republicano. No sé qué pensarán las familias de los 20 niños asesinados en 2012 en Newtown con un arma como ésta.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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