Zátopek en Vicálvaro

El espacio que ocupará la rotonda de Vicálvaro. (Foto: Google en nacionrotonda.es

El espacio que ocupará la rotonda de Vicálvaro. (Foto: Google en http://www.nacionrotonda.com)

Vivo en una ciudad que considera que no hay nada que no se pueda arreglar con una rotonda. Los responsables de pensar las calles quieren darnos una segunda oportunidad, la posibilidad de  enderezar nuestra vida, de elegir, de viajar en dirección contraria y hasta de volver por donde hemos venido. Para todo esto, ¿qué mejor que una rotonda? Mientras gira la vida en esas islas desiertas, miles de peatones pasan la mitad de su existencia esperando el cambio de un semáforo en rojo. Es otra forma de alimentar la reflexión.

“Cambia dos veces al día”, me explicó un mecánico en una ocasión mientras nos conocíamos más a fondo, estrechábamos lazos y forjábamos una amistad casi eterna. Luego, ya se puso verde. Hay semáforos que incitan a la conducta incívica, a saltártelo si no quieres perder tu juventud en una acera. Es el caso de Ramón y Cajal con el parque de La Florida, donde he conocido a mucha gente, estudiado a Kant, dormido y despertado, saludado a lehendakaris, senadores y diputados camino de un Pleno del Parlamento Vasco. Allí conocí a la que hoy es mi mujer… No, esto me lo he inventado, pero podría ser. He visto parejas que se han prometido amor eterno y han roto antes de que cambiara.

Una vez, el alcalde Alfonso Alonso, que hoy es portavoz del PP en el Congreso, me confesó que no entendía esos semáforos que se abren en las cuatro calles de un cruce a la vez. “¿Qué se creen, que soy Zátopek?” Mientras espero, me acuerdo muchas veces de “la locomotora humana”, que así conocían a aquel atleta checoslovaco (Checoslovaquia era antes un país).

Leo en El Mundo que en Vicálvaro (Madrid) van a construir una rotonda “estratosférica”, que lo dicen así por grande, no por alta. Dentro cabe el Bernabéu. Aquí en Vitoria-Gasteiz, la rotonda de La Antonia (que hace mucha gracia a nuestros amigos de Andoain) tiene dentro un parque, con bancos y jardines, pero no va nadie porque está muy lejos. Hay una gente que tiene una web que se llama www.nacionrotonda.com y en ella se pueden ver, de forma muy gráfica, desastres urbanísticos variados. Bien explicado, se entiende que la rotonda no tendrá los 340 metros que dicen, porque también construirán en la parcela unos edificios que den sentido a todo ello. Pero ya veremos, de momento, la foto de Google asusta.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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