¡Así salta mi perro!

Hace unos días, un buen amigo sugería una solución para felicitar los cumpleaños en los grupos de WhatsApp: “Hay que pensar seriamente en nombrar a un portavoz”. De esta forma nos ahorraríamos una larga lista de palabras encadenadas con emoticonos de tartas y fuegos artificiales. No ha pasado ni un mes desde mi último cumpleaños y ya me han felicitado en tres ocasiones en dos fechas distintas, la última esta mañana. Gracias Mariano, gracias a todos, pero no tengo tanta prisa.

Dice Mark Zuckerberg que WhatsApp, que además de un sonido molesto es una empresa, vale mucho más de lo que ha pagado por ella. Vaya, sólo faltaba que dijera lo contrario: “Soy un manirroto, no vale ni la mitad de lo que he soltado”. Ya estoy viendo a los brokers vender a toda pastilla las acciones de Facebook. Y otra vez al borde un burbuja que se convierte en un tsunami y los bancos y el FMI y la crisis bursátil y la financiera y Rajoy salvado por la campaña porque para entonces ya habrá acabado el Debate del Estado de la Nación. Uf, por los pelos, María Dolores.

Antes ibas a las ferias y te daban un reloj. Con la crisis, no te dan ni la hora. Al Príncipe Felipe no le han dado la mano en Barcelona porque no deja votar a los catalanes. Eso le ha explicado un empresario negacionista y nacionalista. Le ha hecho un gesto así, como el que hacíamos en el colegio: “Así salta mi perro”. Y pasabas la mano por encima y dejabas al otro con cara de tonto.

Yo no estoy a favor de medidas desproporcionadas. Se ve a Felipe en el video que viene a decir “A mí que me cuentas” y parece que se ve a poner a cantar la chirigota: “Monta un referéndum, haz lo que tú quieras / Monta una aduana, pinta una frontera”. Lo peor de esta escena del Mobile World Congress es que acaba con un miembro del equipo de seguridad impidiendo que la mujer que graba siga haciéndolo. Oye, a poner la manita a tu casa, que prohibir grabar en el MWC, con miles de móviles con cámara, es como prohibir chuparse los dedos en la feria del marisco de O Grove.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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