Patada a seguir

La mujer de Lewandowski es polaca y karateca, pero no se sabe si hacen la declaración conjunta. (Twitter)

La mujer de Lewandowski, Anna Stachurska, es polaca y karateca, pero no se sabe si hacen la declaración conjunta. (Twitter)

En mis tiempos mozos todavía se estilaba esta frase: “Hija, es un pelagatos, búscate a alguien que, al menos, tenga dinero”.  He dejado de oírlo con el tiempo aunque me temo que la gente no ha dejado de pensarlo del todo. A Lewandowski le han dicho lo contrario en Dortmund. “Ganas demasiado”. Conviene aclarar que el sujeto de la pequeña historia que nos conmueve es polaco. También sería bueno explicar que no es el padre una rama de la psicología clínica ni de una teoría sobre el origen del universo, aunque con ese apellido le iría que ni pintado. Lewandowski es un jugador de fútbol que va y firma con el Bayer de Munich cuando todavía le quedan unos meses de trabajo con el Borussia, que es el equipo de la también alemana ciudad de Dortmund. Luego, va por la calle y todo son peleas.

Si los aficionados se liaran a tortas con los futbolistas porque ganan mucho sería para abrir un telediario de la 1 y no acabaríamos (yo me pido a… ¡quieto!). Hay muchas teorías sobre el sueldo de los deportistas. En la Audiencia Nacional tienen una sobre el de Neymar. Como vemos, abundan los aficionados que defienden que cobran mucho. Bueno, pero también gastan. Y generan recursos con sus camisetas en China y en más sitios en los que hay dinero.

En España hay economía sumergida, y no hablo de las arcas del Racing de Santander, que desde que pasó por allí un señor de apellido Piterman no han levantado cabeza. La economía escondida al fisco la ha detectado un informe de los técnicos del Ministerio de Hacienda, que tienen una asociación. Es el 24,6% del PIB. Parece una cifra aparente, como de un país del sur de Europa. Ha crecido más de tres puntos en un año, pero a Luis de Guindos le da por el cupo, como las preguntas de los periodistas. Y no te digo a Montoro, que ha pensado, dice, un IRPF “totalmente nuevo” y equitativo. Si da igual, no lo va a pagar nadie. Bueno sí, tú y yo, y algún otro tonto.

A Messi lo aplaudieron cuando fue a declarar por lo del fraude fiscal. Y Lewandowski le atizó (él lo niega) a un joven de 17 años que le reprochaba su sueldo y le hizo una peineta, como la de Bárcenas. Dicen que hay fraude por la crisis y porque hay mucho billete de 500 sin destino claro. Pues al fútbol con ellos, y patada a seguir.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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