Patada en la cámara

Cámara y transporte policial. Ambos de juguete.

Cámara y transporte policial. Ambos de juguete.

Hay personas que son una mina para los medios de comunicación. De lo que hacen o lo que dicen siempre se saca provecho, sea de una declaración, una fotografía, un bando municipal o un proyecto de ley. José Luis Corcuera fue una de éstas, hace ya algún tiempo. En un país acongojado por el terrorismo, el entonces ministro consiguió pasar a la historia por dos hechos muy distintos, porque era electricista de profesión y por aprobar una ley de seguridad que llevó su nombre. Corcuera protagonizó cientos de viñetas en los periódicos de la época. Salía siempre dando patadas a las puertas, porque de la Ley Corcuera se tomó el rábano por las hojas y la opinión publicada se quedó únicamente con el artículo que permitía acceder a las viviendas como en las películas yanquis en caso de delito de drogas flagrante (o sea, allí mismo). Luego, el Constitucional anuló este artículo y el ministro dimitió. Una respuesta rara para lo que se ve hoy.

Corcuera, que se lo curró cinco años en el Gobierno y se ve que ya estaba harto,  formó parte del elenco de ministros incómodos para la izquierda, como el navarro Carlos Solchaga, empeñado en reconvertir lo industrial a diestro y siniestro. En el sentir socialista, se admitía a regañadientes que comportamientos propios de la derecha (despedir a los currelas y atizarles unos porrazos) fueran el catón de la acción gubernamental, palabras pasadas de moda que vuelven a situarnos en aquellos años y más atrás.

Fernández Díaz, de nombre Jorge,  es el ministro de Interior ahora, un tipo afable, de ideas tensas para mi gusto, que se ha propuesto hacer una nueva ley de seguridad ciudadana. Más mano dura, se anuncia. Demasiada gente enfadada y demasiada gente protestando. “Si me queréis, irse”, que diría la Lola de España. Todos a casa, que la calle es para la gente de bien.

El objetivo de la nueva legislación es evitar las multitudes cerca del Congreso, los escraches a políticos y que alguno escale edificios como si se tratara del hombre araña. Pretenden acabar con los insultos a los agentes, las capuchas en las concentraciones, la prostitución en las carreteras y cerca de los colegios, el botellón, las tractoradas, el maltrato a los animales y la utilización de punteros laser para molestar a los pilotos de aviones y a Cristiano Ronaldo. En el totum revolutum, aparece además una interesante novedad. Será motivo de sanción el uso o difusión de fotografías de policías que supongan burla para ellos o un peligro para su seguridad. Ya sabéis compañeros, patada en la cámara.

Anuncios

Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
Esta entrada fue publicada en Todo lo escrito y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s