Pelotazo en Gibraltar

Los tulipanes son más baratos que los diamantes.

Los tulipanes son más baratos que los diamantes.

Damos importancia a lo que nos rodea según su tamaño. La Sagrada Familia es un ejemplo, aunque a veces dudamos cuando salimos de viaje por el extranjero. Si visitas Amsterdam en un enredo de viaje programado, te llevan a una tienda de diamantes y te enteras de lo que vale una birria del tamaño de una lenteja. Además, te explican que todo es posible gracias a la organización de los átomos de carbono, que es una cosa mucho más pequeña. Los judíos saben mucho de esto, de diamantes, digo. Y seguro que de átomos también.

No voy a deslizarme hacia los lugares comunes del sexo y el tamaño, no cierren la página. He llegado a este punto después de leer un reportaje sobre el inminente estreno de Gibraltar en la competición futbolística. Los llanitos se enfrentan a Eslovenia en su estreno mundial, un pelotazo. Pensamos que el fútbol es universal, pero hay países que juegan al cricket y les va igual de bien, o mejor. En otros, la afición es extrema. En Brasil, el juego de la pelota es una religión. En Gibraltar, si se juntan todos, no llenan un estadio de fútbol un poco aparente, por muy aficionados que sean. Por eso, y no por el laicismo que nos invade, la anglicana catedral de la Santísima Trinidad es más bien pequeña.

Además de andaluces, los pobladores gibraltareños tiene orígenes diversos: ingleses, italianos, malteses, portugueses, indios, árabes y judíos. Parece el ADN de la ciudad de Nueva York. No tengo noticias del lugar de residencia de todos los jugadores de su selección. Aunque muchos han practicado el balompié en equipos ingleses, su entrenador vive en la Línea de la Concepción, que es la vecina Cádiz.

Ahora que se acerca la Navidad, tal vez emulando a Gibraltar, alguno tratará de resucitar el carrusel de partidos de los combinados autonómicos. En tiempos de “por encima de nuestras posibilidades” llegaron a jugar, además de Euskadi y Catalunya, las selecciones de Galicia, Murcia, Navarra, Andalucía, Valencia, Aragón y Baleares. El café para todos llevado al extremo futbolístico.

De vuelta al tamaño, tengo que agradecer a Adolfo Arranz su interés por este blog, El caso Torres. En mi modesta estadística de seguidores, además de lectores de países como Canadá, Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña o México, aparece ahora uno en Hong Kong, un puntito muy pequeño en el mapa, pero una alegría para el autor. Un abrazo, amigo.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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