La Parrala socialista

Hay tanta maldad en los ojos con los que miramos al mundo que, a veces, asusta. O, tal vez, sólo es estulticia. Leo un antetítulo: “Los socialistas cierran su congreso cantando la Internacional”. Asombroso. Y, ¿qué esperabas? ¿La Parrala? Entretanto, las agencias de los países ricos tratan de acertar con el número de muertos en Filipinas. Los números bailan, como las vidas en estos lugares lejanos y una imagen de cuatro niños empapados enternece a medio mundo… unos cinco segundos. En la portada que refleja la maldad de Rubalcaba y los suyos, el asunto del tifón ocupa dos módulos, la mitad del habitual anuncio contra la impotencia.

La mujer que inspiró La Parrala se llamaba Trinidad Parrales y era una cantaora de Moguer. La letra de la canción fue escrita por el poeta de la Generación del 27 Rafael de León, muchas veces ignorado y otras relacionado por su faceta de guionista con el cine de impulso franquista. Noble sevillano, amigo de Lorca, además de Ay pena, penita, pena! o María de la O dicen que llegó a escribir un himno a la República, pieza musical que de poco hubiera servido en la conferencia socialista de este fin de semana, que parece haber perdonado la vida (simbólicamente, digo) a la monarquía española.

Cerca de Moguer, allí en el Sur, en las vecinas playas gaditanas de Tarifa, se tiene constancia de la aparición hace 25 años de la primera patera y los primeros muertos, víctimas de la necesidad. Desde entonces, se calcula que las aguas del Estrecho y la mala fe del Primer Mundo han acabado con la vida de 10.000 inmigrantes, jóvenes, padres de familia, mujeres preñadas y niños. Las cifras son así, a veces coinciden, y en un fin de semana en Filipinas se ventilan las tragedias acumuladas en un cuarto de siglo en los 14 kilómetros que nos separan de esa África a la que recibimos con alambres y cuchillas.

Como en la copla de nuestra amiga, es mucho más fácil mirar para otro lado: Los jueces al otro día /a la Trini preguntaban /si a aquel hombre conocía /y la Trini contestaba: /”Yo no lo he visto en mi vía /ni sé por qué lo mataban”. 

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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