Tragedia en León

lazo

Cuando no es posible llegar hasta el lugar del accidente, los fotógrafos buscan una imagen simbólica, un momento que resuma la dimensión del siniestro. Así han resuelto parte del trabajo ingrato que requería la última tragedia de los mineros de León. Han tenido que hacerlo y hemos visto a familias abrazadas, a mujeres desconsoladas, entre lágrimas y gritos de dolor.  Otras veces son las maletas abiertas en la cuneta de una carretera o los zapatos perdidos en una avalancha en una discoteca. Vemos esas fotografías y no necesitamos palabras para hacernos una idea del sufrimiento que espera a los vivos.

Los accidentes en las minas forman parte de los miedos de mi infancia, de esos que tienes escondidos en un desván del cerebro. Cuando yo era adolescente, se repetían con cierta asiduidad. Luego, se fueron espaciando y las noticias de muertos en la minería tenían su origen en países tan alejados que no provocaba ningún remordimiento simplemente ignorarlas. Así es nuestro corazón, no podemos llorar todas las desgracias del mundo. ¡Ojalá no haya ninguno de mi pueblo!, confesaba haber pensado ayer un alcalde sin suerte. Claro que lo hubo. A fin de cuentas, da lo mismo de un lugar que de otro, salvo que resulta más doloroso conocer a la familia. Es egoísta, pero es así.

En las próximas horas, los medios de comunicación nos hablarán de la Hullera Vasco-Leonesa, de Llombera de Gordón, de las medidas de seguridad, del peligro del gas grisú, de la modernización de la minería, de las dificultades económicas que atraviesa el sector… Conocemos la hoja de ruta de la noticia, que viaja a menudo por caminos ya recorridos. Yo he sido conductor de esos párrafos que sabes que no valen nada cuando los escribes. Eres consciente de ello mientras esperas al otro lado del cordón de seguridad, de la valla que protege a los familiares de la crueldad del observador, que teme hacer daño aunque llegue con las mejores intenciones. Las letras no pesan nada en la balanza de las tragedias. Sin embargo, esa fotografía…

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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