Obama te sujeta

Me sorprende Obama. El presidente de buena parte de lo nuestro tiene dotes de comunicador excelso. No hay ningún descubrimiento en esta afirmación. Es requisito imprescindible para optar al puesto y algunos atribuyen sus victorias electorales precisamente a esta capacidad para conectar con el público. La mayoría de sus intervenciones ante la prensa y ante el mundo son un misterio para mí. Admiro al presidente con la lógica prevención (no olvido Guantánamo), pero no sigo su día a día. Bastante tengo con lo local. Sin embargo, veo a Obama pronunciando un discurso sobre la reforma sanitaria y una mujer, a un par de pasos, está a punto de desmayarse. “Ya te tengo”, afirma y alarga el brazo para sujetar a la joven, embarazada y diabética. No me explico cómo ha advertido que alguien se desmayaba a sus espaldas. “Esto pasa cuando hablo demasiado”, bromea con soltura mientras da tiempo a que todo vuelva a la normalidad.

“Ya te tengo”. El hecho es todo un símbolo. Obama tiene ojos en el cogote, nos toma el brazo y nos sujeta con firmeza. A los franceses no les ha gustado un gesto que tiene similitudes con éste. No les ha hecho ninguna gracia conocer más datos sobre el espionaje estadounidense, sobre todo, porque los espiados son ellos. Han puesto el grito en el cielo y, de paso, han tratado de hacer algo de ruido para tapar sus vergüenzas en el caso Leonarda, la niña gitana expulsada a Kosovo. La diplomacia exige poner cara de enfado, pero hay mucha pose en estas actitudes. A fin de cuentas, todos los países (y varias comunidades autónomas) tienen institucionalizado su servicio de espionaje, más o menos chapucero, tipo Jason Bourne o modelo Mortadelo y Filemón, que se da más por estos lares.

Los americanos del norte, según las informaciones de Le Monde, pueden espiar 70 millones de llamadas telefónicas en un mes. Y han tenido tiempo para espiar a España. No me lo creo. Todo se ha conocido por el lío con Snowden, pero a mí me suena a propaganda de los mismos estadounidenses, que tratan de hacerse los importantes. Algunas organizaciones terroristas practicaban este método. Escribían que tramaban asesinar al sursun corda, compraban un misil y cuando la policía localizaba los trastos ya tenían asegurado el titular, aunque el plan fuera descabellado e imposible de llevar a efecto. Son cosas del cine. Ahora funciona menos, porque hay demasiada gente dispuesta a atentar en el mundo. Y, precisamente, los servicios de inteligencia de Estados Unidos no suelen enterarse hasta que no se ha producido la tragedia. “En algún sitio existe un servicio de espionaje digno, secreto y omnisciente. Lo único malo es que está en el cielo”, escribe John le Carre en El espía perfecto.

Anuncios

Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
Esta entrada fue publicada en Todo lo escrito y etiquetada , , , , , . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Obama te sujeta

  1. Iñaki Orbe dijo:

    Prometo analizar si mi cogote tiene las mismas propiedades que el de Obama. Aunque solo sea por decubrir si algún espía yanki me pisa los talones y yo sin enterarme…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s