Bocazas

Detención de Barbanegra

Detención de Barbanegra

Le conocen en su casa como Bocagrande o Bocazas y trabaja de pirata en el Este de África desde hace años. Ahora está detenido en Bélgica porque le metieron la trola de que preparaban un documental y él se lo creyó y viajó a Bruselas. Hizo la maleta y se subió al avión, como un europarlamentario más o un turista en busca de bombones Godiva y una foto con el Manneken Pis, que es una estatua, como el torico de Teruel, demasiado pequeña para llevar tanta fama.

Mohamed Abdi Hassan, que es el nombre verdadero del protagonista de la historia tiene un ego muy grande, porque de otra forma no se explica que haya caído en semejante trampa siendo el número uno de la piratería, el number one, el Mouriño de la rapiña. Tal vez le atrajo que iba a ser presentado como consejero y experto en la materia. Y tanto. Que se lo pregunten a los tripulantes de un carguero belga, el Pompeya, que estuvieron secuestrados 70 días. La Audiencia Nacional, la de España, también relaciona al moderno Barbanegra con la fechoría que tuvo inmovilizado al atunero Alakrana y en vilo a miles de vascos y gallegos.

La intervención policial belga debió de producirse a la desesperada, porque Bocagrande había anunciado su intención de dedicarse a la política. ¡Qué cachondo! Las informaciones sobre este asunto, que no sé de dónde parten, apuntan a la baja rentabilidad de los secuestros y explican que el pirata estaba pensando en reinventarse con otras actividades como el tráfico de drogas. Lo que digo, que tiene un ego muy grande. Y, pensándolo bien, también es interesante comprobar la misteriosa desaparición de la presunción de inocencia de este hombre. Será porque median informes de la ONU. Pero éste es otro asunto.

Para ego dañado, el de Euskadi con el preconcurso de acreedores de Fagor y el de las instituciones, que ahora se confiesan inútiles para dar respuesta al problema. El portavoz Erkoreka ha explicado en la radio que la capacidad de acción del Gobierno Vasco es limitada. Vaya. Yo no puedo dejar de acordarme de los miles de las familias que ahora se encuentran en esta situación y de otros muchos miles que, sin formar parte de una empresa emblemática, ven en peligro sus puestos de trabajo o ya están en la calle. Y todo, en este mundo de piratas.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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