Bacalao

bacalao

Los islandeses parecen gente práctica, acostumbrada a tirar por la calle de en medio, como cuando mandaron a sus acreedores a freír espárragos. Al menos eso nos ha quedado en el inconsciente a la mayoría de los europeos. Fuera de Islandia se vio con envidia una solución que no sé si es tal, pero que parece que les ha servido. Aquí dicen que no vale porque no somos un país tan pequeño y porque los acreedores (la Merkel y los bancos germanos) nos mandarían al cobrador del frac con un AK-47 disfrazado de amable hombre de negro.  No obstante, la fama de los islandeses es infundada. Viven en un país que es cualquier cosa menos práctico: demasiado lejos, demasiado grande, demasiado frío, demasiado volcánico…

Ya nadie se acuerda de la erupción del Grimsvtn en 2011 y mucho menos de la del Eyjafjallajkull en 2010, y eso que nos jorobó el tráfico aéreo, pero nos llega la noticia del invento islandés de una app capaz de evitar las relaciones entre parientes. Bueno, la aplicación de móvil avisa, luego ya cada uno ve cómo afronta el problema. El lío es grande pero está localizado: como son pocos, es fácil coincidir. A mí, me sorprende que nos lleguen noticias como ésta, que ni nos va ni nos viene.  ¿Quién las genera para que acaben en nuestros ordenadores? Puedo adivinar el interés de la empresa que ha parido la aplicación, pero se crean millones de aplicaciones al año y sólo tenemos noticia de unas pocas. Y van y nos cuentan la historia de una cosa islandesa que sirve únicamente para islandeses. Muy inútil, con todo el respeto a esta gente que, salvo excepciones, paga religiosamente sus compras con coronas islandesas.

Con una trayectoria como la de este país, y con el bacalao como plato estrella, lo que me extraña es que lo suyo no haya servido como ejemplo para el nacionalismo vasco, siempre tan necesitado de espejos en los que mirarse. Reino independiente casi del todo de los daneses desde 1914, cuarenta años después se convirtió en república con la celebración de un referéndum. Los islandeses tuvieron su propio parlamento antes del año 1.000, lo que les sitúa entre las democracias más antiguas del mundo. Vivieron invasiones, suspensión de sus instituciones, Constitución otorgada, etapas de asociación exterior con Dinamarca, ocupaciones, grandes migraciones a América, con Canadá como destino preferido… Todo un mundo de mitología explotable.

Si como dice el lehendakari vamos a convertir esta tierra en una isla de excelencia, igual nos vale el ejemplo de los 330.000 islandeses. Digo yo que mejor que Kosovo ya será, dicho esto con el todo respeto que, en este caso, merecen los kosovares, que no su economía.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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