Los Picapiedra

La cabeza me lleva de un lado a otro sin ningún criterio, pero es que el entorno no ayuda. Con tanto Internet y tanta información fragmentada, que dicen los expertos, no entiendo la mitad de las historias que me llegan. Comunicar no es fácil. Bueno, no es fácil hacerlo bien. A mí, me preocupa que empiecen a contarme un cuento y no acabe de entender el argumento.

Hace unos días, una información publicada en la red hablaba del éxito obtenido por dos jóvenes autoras de literatura erótica que describían los calientes encuentros entre las féminas protagonistas y, atentos, distintas especies de dinosaurios. ¡Ostras! A mí la cabeza se me va a los Picapiedra y no me sacas de ahí. ¡Viiiilma…! Las escritoras explicaban que, por razones obvias, no iban a desvelar su verdadera identidad.

Tomada por un T-Rex, o algo así.

Tomada por un T-Rex, o algo así.

Un cuento más cercano, con protagonistas conocidos, es el que se ha montado en Vitoria con una hipotética visita del Papa para la inminente reapertura al culto de la Catedral Vieja. Y andan los próceres de este territorio en contactos terrenales para que el viaje se concrete. Está bien tirar por alto, pero resulta un poco irreverente utilizar al Obispo de Roma como reclamo. “Su visita sería un impulso para el turismo y un refuerzo para la imagen positiva de la ciudad”, ha dicho el alcalde Javier Maroto, tal vez recordando que la capital alavesa (y vasca) fue durante mucho tiempo ciudad de curas y militares.

Otra historia de las últimas horas sin final feliz es la del Gobierno del PP y la guerra al parado. La vicepresidenta se ha inventado por la cara que 520.000 personas cobraban el desempleo de forma fraudulenta. Luego, Empleo ha “matizado” que sólo ha retirado la prestación a 60.000 perceptores y que sólo una pequeña parte de ellos trabajaba y cobraba el paro. ¡Alegría! Y luego dicen que hay que dar una imagen positiva de España, pues que empiecen ellos. El Gabinete de Rajoy es lo más parecido al Club de la Comedia.

Para rematar, una incursión en el microrrelato de la gira del lehendakari por tierras yanquis. Cuenta en una de sus crónicas mi amiga Ania Elorza que Urkullu se ha reunido en Estados Unidos con mucha gente que era conocida de Ibarretxe y que mucha de la gente conocida del “ex” ha repetido en los saraos. Será de relleno. Y, ¿la conclusión? Dice el obispo auxiliar de Nueva York que si Euskadi quiere crecer no puede olvidar a la Iglesia. Y, además, la delegación vasca ha recogido los elogios por un Plan de Paz que al otro lado del charco (aquí mismo) se ha comprometido a revisar. Ves. Que no hay manera de seguir un argumento.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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