Portero-delantero

Ignoro si han cambiado las costumbres en los patios escolares, que no frecuento desde hace algún tiempo, pero me dicen que la regla del portero-delantero sigue en vigor. Consiste ésta en una excepción que requiere del consenso de los participantes para que el guardameta pueda salir del área y actuar como un jugador cualquiera siempre con el objetivo de marcar un gol o facilitar esta tarea a un compañero de equipo.

La regla del portero-delantero es una tontada, en mi opinión. No estoy versado en reglamentos, pese a que ejercí con decoro el periodismo deportivo durante tres años y medio, pero me suena que no hay norma que impida a este hombre (o mujer) abandonar lo suyo para dedicarse a lo de Cristiano. No es frecuente, pero prueba mi teoría ese gesto heroico de un portero que sube a rematar un saque de esquina cuando apenas queda ya tiempo para evitar la derrota.

Del último que me acuerdo es de Asenjo, el entonces portero del Atlético de Madrid, que en febrero se lanzó al ataque y le salió el tiro por la culata, porque le metieron un gol de barraca mientras corría por el campo. Marcó Orbaiz, que jugó en el Athletic, es navarro y trabajaba para los rusos de un equipo de allí que se llama Rubin Kazan. Y, claro, encima está colgado en Internet.

En el patio, retomo el hilo, las normas se ponen a conveniencia: no vale alta, no vale fuerte, no vale lejos, vale pared, pares contra impares. Como en la vida, se cambian las reglas a conveniencia para preservar el espectáculo. El portero-delantero sólo tiene sentido en negativo, cuando se priva al otro equipo esta posibilidad, habitualmente para compensar un mayor número de efectivos.

Esto de las reglas del juego, me ha venido a la cabeza cuando he leído que van reformar el cálculo del Euribor, que es el índice del que dependen la inmensa mayoría de las hipotecas, al menos, por estos lares. No tengo ganas ni tiempo de saber por qué, pero resulta que dicen que hay chanchullo y que hay que hacer cambios. Conclusión sin lógica aparente: que los bancos nos van a cobrar más. Ya me parecía que no podía ser, que quitar la cláusula suelo, reducir los márgenes de beneficio, devolver parte del dinero de las preferentes… era mucho esfuerzo. A pagar más o a no jugar. Hay que preservar el espectáculo, aunque sea lamentable.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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