Afrodita A

Afrodita A, en plena acción.

Afrodita A, en plena acción.

Afrodita A, un robot que hoy merece una reseña en el universo friki de los dibujos japoneses, reconcilió a toda una generación de televidentes con los pechos femeninos, hace de esto ya algunas décadas. La compañera de Mazinger Z, que es como el padre de los Transformers, lanzaba unos misiles al grito (imaginado, que nunca pronunciado) de ¡Pechos fuera! para echar una mano a su compañero en las interminables batallas que éste mantenía con otros engendros que también tendían a ser robots. Al grano. Afrodita A zumbaba a los malos y éstos se quedaban con la misma cara que Jesús Posada cuando vio ayer a las chicas de Femen colgadas de los balcones del Congreso que preside.

Aquella nuestra generación comprobó que los pechos, como tantas otras cosas, pueden utilizarse de distintas formas y no todas relacionadas necesariamente con la lactancia y el sexo, y que en sí mismos no esconden la semilla del mal, como nos habían sugerido. No se entiende, por tanto, que la diputada del PP Ana Vázquez, policía de profesión, calificara la protesta de “repugnante” por producirse “con los pechos al aire” y no reconociera sano efecto de fomentar el debate que tal imagen produce en los medios de comunicación de todo el mundo. Resulta enternecedora, en cambio, la preocupación del ministro Fernández Díaz, que alertó sobre el peligro de precipitación sobre un diputado cualquiera y del consiguiente riesgo de muerte. Éste sí que está a lo suyo y, claro, lo del ministro también es la prevención de accidentes.

Hablando de caer, tengo que decir que a mí me caen bien las de Femen. Comparto muchas de sus reivindicaciones, aunque tenga dudas sobre su autenticidad. Sus detractores, que los hay además de la diputada Vázquez, dicen que su mensaje feminista está trasnochado, que sólo son imagen, que por eso hacen ‘casting’ entre sus filas para elegir los cuerpos más atractivos… También me interesa como fenómeno de comunicación, porque nadie puede poner en duda que tratándose de movimiento pacífico es todo un descubrimiento a la hora de hacerse con unos segundos en los informativos de TV.

En los buscadores de Internet, Femen tiene 15 millones de resultados, mientras Cristóbal Montoro apenas llega a los 1,6. No está mal para un ministro que también se sube por las paredes y que puede precipitarse a pecho descubierto sobre cualquier asunto con innegable riesgo para los que estamos debajo. Yo me quedo con la feminista rusa Alejandra Kollontai, que escribía en los primeros años del siglo XX: “La mujer nueva trae consigo algo extraño, incluso a veces algo que, por su originalidad, repele. La miramos y buscamos en ella los rasgos familiares, queridos, de nuestras madres y nuestras abuelas. Pero ante nosotros se levanta, velando el pasado, todo un mundo de emociones, de sentimientos, de necesidades nuevas […]. Tenemos delante una individualidad, con su mundo interior particular, una personalidad que se afirma. Es una mujer que rompe las enmohecidas cadenas de su esclavitud”.

Anuncios

Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
Esta entrada fue publicada en Todo lo escrito. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s