Mi nombre es Torres

Mi nombre es Torres, y en el fondo yo soy un buen chico. Me da un poco de vergüenza parafrasear en mi presentación a un periodista de los de verdad, como Julio Camba, pero lo hago porque estoy convencido de que, a menudo, peco de timorato y pienso que mientras yo me tiento la ropa en cada gesto, el mundo a mi alrededor está empeñado en el engaño, la mentira y la farsa. No me importa, vamos que no me importa tanto como podría creerse. También tiene su gracia todo este lío, conseguir en ocasiones apartarse lo suficiente para ver con claridad como algunos ponen todo su saber en cambiar el cuento, como le gusta decir a mi amigo Ricardo.

La comunicación política es un arte. Consiste en disimular las incoherencias que se repiten día a día y en tapar los errores que, según me confesó un ex consejero nacionalista, se cometen varias veces en una misma mañana cuando toca tomar decisiones. Oigo a Andoni Ortuzar defender que el acuerdo fiscal “a tres” viene a dar la razón a un PNV que afrontó el arranque de la legislatura subrayando la necesidad de acuerdos. Vaya. Curioso análisis para el jefe de un partido que se arrojó al gobierno de Euskadi en completa soledad porque fue incapaz de cultivar un mínimo de empatía con otras fuerzas, una consecuencia más que previsible de su política de tierra quemada y su mal perder.

“Para que luego me saques en Internet”, dicen que dijo Marta Sánchez a una fan que le pidió una foto. Pues, ¿para qué si no? Lo mismo podría pensar el diputado general de Álava, Javier de Andrés, al que tengo tratado y por buena persona. Hace unos días lamentó la “falta de flexibilidad de PNV y PSE” para incorporar al PP al pacto fiscal. Da lo mismo, a estas horas, las primeras 137 entradas de Google ya hablan de la suma de los populares al acuerdo.

Y, ¿a mí que me importa? Pues no lo sé. Pero con estas cosillas algo se aprende de impuestos. No basta con saber que los ricos pagan poco y defraudan mucho. A los socialistas de Patxi López nadie les va a quitar el mérito de bajar a la arena para hablar de las cosas de comer, esas que, según confiesa el PNV, van a aplazar la consulta de Urkullu. El PSE ha logrado lo que parecía imposible en estos tiempos de crisis, conseguir que suene una música coherente en un discurso político. «Aquél que les dé una canción, aquél que logre cristalizar sus sentimientos en una estrofa, las unirá mucho más que si les diera un programa», decía Julio Camba de las masas obreras. Que cunda el ejemplo.

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Acerca de Óscar Torres

Suceso, casualidad, oportunidad, problema... Son tantas las acepciones de caso, que me vienen todas bien. Éste es 'El caso Torres', al estilo de las mejores novelas negras. Mi caso o ni caso, según convenga al visitante.
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